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11.19.2012

Acostumbrándonos a Europa de nuevo después de una gran despedida en Mekelle.


Después de una gran despedida en Mekelle ya estamos de vuelta en casa con 1,5 tb de fotos, videos, traducciones... 25 picaduras de pulgas... algún kilo de menos y algún amigo más.
Echaremos de menos muchas cosas: los makiatos, el ajetreo y la anarquía en las calles de Mekelle, el guiso de cabra, las sonrisas de la gente siempre, la alegría al recuperar la vista, los saludos larguísimos de la gente del Tigray, los bajajs, el campo cultivado de tef, el no capitalismo, nuestros nombres etíopes (Berhano, la luz y Abrehet, la que da la luz) y sobre todo a Tesfu y mucho y también a Guirmauwi.
Y también, como no, habrá cosas que no echaremos de menos: las pulgas, la injera, las bajadas de tensión en la luz, ducharnos con chanclas, lavar a mano, las verduritas de las monjas y poaca cosa más.

10.27.2012

Camera Blind Project. Visitando Debri y Romanat.






El domingo fue nuestra primera escapada al exterior de Mekelle. Quedamos con Tesfu y con el conductor a las 7 de la mañana para descubrir nuevos lugares fuera de la ciudad. Nos dicen que vamos a visitar una pequeña aldea a unos 10 km. y pensamos que en poco rato estaremos allí, blancos ingenuos. La primera carretera que cogemos está inhabilitada para coches como el nuestro, durante la época de lluvias grandes camiones han pasado por ella y han dejado unos agujeros de un metro imposibles de sortear ¿volverá la carretera a ser la misma algún día? solo los burros y la gente que camina a pie es capaz de hacer camino, los burros pueden con todo, ¿qué pensarían si supieran que en España existen webs para adoptar un burro porque están en peligro de extinción?, no entenderían nada, los hay a miles, es el animal más útil. Probamos con otra y con otra más, parece imposible salir de la ciudad. Un hombre envuelto en 4 mantas y un radiocasete en mano nos indica por donde ir. Hora y media después conseguimos hacer 1 km. desde nuestra salida parando infinidad de veces…
Debri es un cúmulo de casas de adobe con muchísimos niños, el alcalde del pueblo viene a recibirnos y nos hace de guía de la zona, a nuestro alrededor siempre unas 20 personas intentan ver que hacemos y nosotros con ayuda de Tesfu intentamos hacer silencio para poder grabar sonidos de la naturaleza sin voces, sonidos de las pequeñas campanitas de las iglesias ortodoxas, ¿esta el campo alguna vez en silencio en Etiopía o siempre va acompañado de alguna conversación en tigriña? la única palabra que oímos repetidamente y que entendemos es farangi, estamos siempre en sus conversaciones. Etiopía tiene 80 lenguas diferentes, empezamos a saber contar hasta 5, pedir pan y agua, decir buenos días y alguna cosa más en tigriña la lengua de esta zona, las otras 79 tendrán que esperar…
Pasamos el día entre Debri y Romanat visitando manantiales de agua que nunca pensamos
pudieran existir aquí, bares de cerveza local llenos de hombres con los ojos vidriosos, iglesias ortodoxas y a los personajes que las habitan, monjes anacoretas que al oírnos salen de sus cuevas, mujeres que viven pegadas a la iglesia con uno y mil problemas de salud imposibles de descifrar, personajes que viven alrededor. Todos ellos forman como una pequeña comunidad de gente dependiente la una de la otra, no sabemos quién llegó antes, la monja, el cura, los tullidos, los niños o las gafas del cura pero parece que este pequeño grupo de gente se retroalimenta de ellos mismos, unos cuidan de otros y estos a la vez de otros. Vemos su único alimento secándose al sol, el tef, la base para hacer injera. El cura anacoreta al vernos a través de sus enormes gafas se pone contento y nos cuenta que gracias a ellas puede leer la Biblia de nuevo, ¿habrá tenido alguna vez la cara más redonda y las gafas le irían bien o habrá sido siempre así una gran gafa con la cara de un hombre delgadísimo detrás? es más ¿de donde vendrán esas gafas? ¿qué viaje habrán hecho para llegar hasta este recóndito lugar?. Pensamos que sería un buen reportaje esconder una cámara de video pequeñísima con vida ilimitada en alguno de los
objetos que occidente dona a países como Etiopía y poder seguir así el recorrido, una gafa a través del muno… y al final un pequeño hombre detrás de ella y delante siempre el mismo libro, la Biblia. ¿Existiría Etiopía si no existiera la religión??, no la podemos imaginar.
La iglesia ortodoxa esta en todas partes, los domingo y los sábados los rezos desde los muchos altavoces situados en las iglesias de Mekele empiezan a oírse temprano, a las 2 de la madrugada empiezan ininterrumpidamente hasta las 12 de la noche, hay que oirlo para entenderlo, no es como en las mezquitas, no es solo una llamada a la oración a determinadas horas del día, es el rezo del día en vivo y en directo para toda la ciudad… las monjas católicas con las que convivimos se quejan de que no respetan las otras religiones que también habitan en la ciudad… la gran mayoría es ortodoxa ¿y cuando una religión mayoritaria no se ha impuesto sobre las demás?? ¿han oído hablar estas monjas del Vaticano?? …en fin… simple la misma historia.

Durante nuestra salida del domingo es constante nuestro encuentro con personas ciegas. La ceguera en este país está en todas partes y la gente habita con ella con la mayor normalidad. Si el vecino es ciego le ayudarán a comer y llegar al bar, si el agricultor es ciego de un ojo su nieta le ayudará en el campo, una mujer ciega vive a la puerta de una iglesia y una monja anacoreta salida de un libro de gnomos la ayuda a lavarse y a comer. Hacemos pequeñas entrevistas a esta gente, nos cuentan que no ven absolutamente nada, que diferencian el día de la noche porque el sol calienta su piel. Parece que nadie se encuentra solo, no hay perros guía ni bastones ni libros en braille pero tampoco han llegado hasta aquí palabras como individualismo, viven en comunidad, parece que nadie va por libre, unos se apoyan en otros, siguen siendo pequeñas tribus, nadie se sienta solo en casa, nadie viaja solo en coche ni tampoco anda solo por la calle, la vaca no es solo de uno y el burro parece que también es compartido.
Palabras como individualismo y competitividad forman parte de nuestro mundo pero no de este, aquí colectividad y cooperación.

Camera Blind Project. La vida en Mekelle.


Pasar en Etiopía mes y medio y no dormir un tiempo en uno de sus hoteles sería extraño, casi como no haber visto una parte del país. Un hotel etíope es una gran historia dentro de la historia que es Etiopía. Por una suerte de azar, comodidad y coincidencias dormimos una semana en el hotel Debre Damo. En las habitaciones que ocupan normalmente los médicos cuando vienen a operar había overbooking esta vez. Ningún farangi asoma la nariz por este hotel, un hotel sencillo, cómodo y el más cercano al hospital donde vamos a ir a trabajar cada día, por ello suponemos nos hacen un caso extremo, nos dejan decidir la habitación después de probar durante 5 minutos todas las camas. En los hoteles etíopes hay tanta gente trabajando que parece un pequeño ecosistema: 8 camareras, chicos de unos 12 años encargados de limpiar los 4x4 que conducen los choferes que duermen
aquí después de dejar a los extrajeros que llevan de ruta por Etiopía en algún otro hotel que ellos no pisan. Las prostitutas aparecen sobre las 7 de la tarde, un dueño, otro dueño y otro, una infinidad de gente que pulula con injera en las manos y que no sabemos bien que hacen. Ayer fue nuestra última noche allí, hoy ya instalados de pleno en una de las habitaciones de los médicos.
El mes de octubre es tan distinto a los otros meses en los que viajamos a Etiopía, la naturaleza ha explotado y está insultante, los tres meses de época de lluvias acaban justo unas semanas antes de nuestra llegada, nos alegra que así sea. Lo que antes era un secarral se ha convertido este mes en verde con flores de mil colores.
Desde la ventana de nuestra habitación situada en ras del suelo, aquí todas las habitaciones están a este nivel, vemos flores rojas, rosas y amarillas y una infinidad de colibríes, tejedores, águilas… su sonido hace que las pocas siestas que damos sean más reconfortantes, el aire es fresco y el sol siempre es radiante. Nuestra habitación no podía ser mejor.
Estamos ya dos días instalados en el recinto del convento y empezamos entender la "rutina" de las monjas. De toda la gente que hemos conocido en nuestros tres viajes a Etiopía seguimos pensando que son las que mejor viven. Les cocinan comida sencilla pero fresca y limpia, sus habitaciones son grandes y nadie parece que se meta demasiado en sus vidas, tienen tres 4x4 para que se desplacen arriba y abajo…. la unión de estas cuatro cosas hace que de todo lo que se puede ser aquí siendo mujer esta sea una gran opción.
La Saint Louise Eye Clinic es como una burbuja dentro de la ciudad de Mekele. En los tres años que llevamos viniendo la ciudad va cambiando y desarrollándose, hay más calles
asfaltadas, la gente cada vez viste más occidental, cada vez hay más negocios de ropa de ropa china, telefonía movil, peluquerías, licorerías y cada vez se ven menos gentes vestidas y peinadas como la etnia tigray. Se ven muchas nuevas construcciones. Las monjas nos cuentan que a mucha gente le llega dinero de familiares que emigraron y que con él compran tierra y construyen una gran casa, aunque el problema esta en que la infraestructura que debería rodear a los barrios, alcantarillado, agua, luz etc. es inexistente, se construye antes de pensar en todos los servicios que necesitará la gente que habitará esas casas… me suena de algo, puede que nos parezcamos más a esta gente de lo que pensamos.
Los pacientes de la Saint Louise Eye Clinic nada tienen que ver , casi todos ellos por no decir todos pertenecer a la etnia tigray, viven en el campo, y siguen vistiendo, peinándose y tatuándose como supongo habrán hecho siempre, sus costumbres no parece que hayan
cambiado, la pobreza, según nuestro referente de pobreza, llena todo su ser. Su olor puede ser la definición de ello, no huelen mal ni bien, huelen a pobreza. La primera cosa que se piensa cuando estas por esta tierra es que la carencia de infraestructuras como pantanos, colectores de agua, acequias son necesarios para que la pobreza deje de ser tan extrema pero también nos preguntamos ¿si existieran todas estas infraestructuras seguiría existiendo la etnia tigray o el desarrollo de esta infraestructura para proporcionar una vida "mejor" acabaría con sus costumbres??, ¿querría alguien aquí seguir siendo de la etnia Tigray si pudiera elegir ? complicado de entender y de ponerse de un lado u otro….

Mañana es domingo y aprovechamos para salir a ver el campo y la montaña, hemos alquilado un coche con conductor y nos vamos de paseo fuera de la ciudad. En nuestro teléfono ya tenemos el contacto de Tesfu , el hombre que todo lo consigue y a quien todos conocen en la ciudad de Mekele. El mejor contacto que podríamos tener….